La música y su poder de influencia
Resulta indudable el poder que ejerce la música, pero este poder se hace mucho más patente en manos jóvenes y moldeables como lo son los consumidores potenciales de este producto; los jóvenes. La música es un instrumento muy influyente, con gran capacidad de persuasión que nos hace romper con lo convencional, con la monotonía.
Es un potente producto capaz de influir en nuestras actitudes, en nuestros estados de ánimo, en nuestras emociones y sentimientos, en general es capaz de influir y dirigir los actos humanos.
Además el desarrollo de las nuevas tecnologías con la aparición de dispositivos de música móviles, véase el caso del walkman, discman, reproductores de música tanto mp3 como mp4, así como una lista interminable de aparatos de este tipo, han permitido transportar la música a cualquier parte, dándoles a los jóvenes ya los no tan jóvenes la oportunidad de vivir continuamente pegados a la música.
La música está a disposición de cualquiera, por lo que aunque se nos eduque con un tipo de música, en general una música comercial, a medida que vamos creciendo vamos adquiriendo independencia, buscando en la música modelos alternativos respecto a los estilos de vida. Con la música somos capaces de identificarnos, relajarnos, evadirnos de la realidad, buscar vías de escape a nuestros problemas cotidianos. A través de ella incluso somos capaces de estimular sentimientos. ¿Quién no tiene alguna canción especial? Esa canción que nos recuerda a nuestra pareja, a un amigo/a o a un momento concreto.
Es increíble ese poder de persuasión que tiene la música. A través de ella podemos crear nuestra propia personalidad, ya que no se comporta igual una persona que escuche un tipo de música comercial, como el que escucha música electrónica, como el que escuche rock...y así con toda la cantidad de estilos de música que existen.
Los diversos tipos de música tienen aceptaciones variadas según la cultura y el sexo. La hay, que por su ritmo frenético y las contorsiones grotescas y agresivas de sus intérpretes, gusta especialmente a los chicos de raza blanca. De otro lado, las chicas suelen preferir un tipo de música más romántica y menos agresiva. En las conversaciones entre adolescentes, un tema habitual es la música, en la que estar “puesto” en la materia supone un signo de prestigio. El placer de compartir la misma música puede ser la base de nuevas amistades o grupos con ideales y gustos similares.
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